Mediterráneo en el plato


A tan sólo tres horas de Madrid y junto al Mediterráneo se encuentra La Salita, donde la imaginación y la pasión por la cocina se funden en cada plato. 

Detrás de esta creación está Begoña Rodrigo, chef exigente con ganas de transmitir su particular visión de la cocina al mundo. Ganadora de la primera edición de Top Chef, en el concurso nos conquistó desde el primer momento con su "anarquía de risotto".




Cuando cruzas la puerta de La salita vuelves a casa. Gran parte de ese sentimiento es fruto de la decoración: acogedora, sencilla y espaciosa. Luz cálida, tonos blancos y madera son los principales protagonistas, una combinación cuanto menos agradable. 

Sin olvidarnos de algunos detalles que hacen aún más cercana la estancia: cuadros, lámparas, estantería, cómodas… 


La Salita se la juega a una sola carta. Un menú degustación que se va renovando con frecuencia, donde los guiños a la tierra están asegurados. 

Gustav Klimt y su "Árbol de la vida" sirvieron de inspiración para abrir el menú. Diferentes y pequeños bocados colgados del árbol, cada uno de ellos con identidad propia. Chip de patata y sardina, bombón de queso azul y chocolate blanco, tartar de salmón y cucurucho de queso de cabra. Nos quedamos con el bombón, nos gustó la potencia del queso azul con la suavidad del chocolate. 




Sin dejar los aperitivos y continuando con los bombones esta vez le llego el turno al de foie sobre crujiente de avellana. Nos sorprendió la intensidad de su sabor al igual que su color, muy visual y atractivo. Le acompañaba una caballa marinada con verduras, muy refrescante. 






Ensalada de encurtidos y salazones. Sin duda fue uno de los platos que más nos sorprendió, ¡iba cambiando el sabor con cada cucharada! Elegante y rico a parte iguales, la combinación de texturas y la suavidad del plato hizo las delicias de nuestros paladares.

 





Alli pebre de plancton con filete de salmonete. Una versión del clásico plato valenciano donde el salmonete le toma el relevo a la anguila. El plancton es otra nueva incorporación, nunca lo habíamos probado y la verdad es que nos esperábamos un sabor más "a mar". 

Un plato que refleja a la perfección el título de esta entrada, con él nos estábamos comiendo el Mediterráneo.




Degustación de arroz de marisco con gamba a baja temperatura y crujiente de pescado. En la línea de los platos anteriores en cuanto al diseño y a la presentación, cuidado hasta el más mínimo detalle. De nuevo otro ingrediente estrella de "la terreta", el arroz. En su punto, con un compañero de gala, una gamba roja para chuparse los dedos.




Para limpiarnos la boca y comenzar el camino de los segundos platos nos trajeron un granizado de gin tonic, como os podéis imaginar muy refrescante, perfecto para poner punto y final a esta primera etapa.




Versión de olla valenciana. Un plato cargado de sorpresas y texturas. Esferificaciones de queso ahumado, puro de morcilla, tocino, judías… una contundencia controlada. Nos gustó mucho, sabor en estado puro.



Como colofón salado cochinillo confitado en su jugo de naranja y calabaza. La carne estaba muy suave y crujiente por fuera, uno de nuestros platos preferidos por su melosidad y sabor. 




Estábamos muy llenas pero fuimos incapaces de resistirnos ante la castaña de tiramisú de turrón. Parece un postre muy contundente pero cuando pruebas la primera cucharada se esfuma esa idea. Cremosa, con corazón de mousse, se deshacía en la boca.




Un paseo muy agradable, donde el sabor y la delicadeza se unen en cada plato logrando un intenso recuerdo en la memoria de nuestros sentidos.

Si este verano pasáis unos días en Valencia no dudéis en acercaros y dejaros llevar por la imaginación de Begoña Rodrigo.

Salimos a 45 euros por persona, con tres copas de vino y una botella de agua.


La salita

Calle Seneca 12, Valencia

Precio medio por persona 45-60 euros.

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