Cocina oriental con piel de "bareto"


¿Alguna vez habéis recurrido a la famosa frase "esto no es lo que parece"? Pues bien, nosotras en esta ocasión la entonamos, y con fuerza.

Camuflado en la céntrica Plaza de los Mostenses se encuentra Soy Kitchen. Un aparente bar de barrio que pasa desapercibido a los ojos de los viandantes y donde las máquinas tragaperras, las mesas de madera y las patatas fritas de bolsa se dan cita cada día.

Fachada de Soy Kitchen
Pues bien, las apariencias engañan y en Soy Kitchen de una forma alucinante. Pasas de un típico bar castizo a un comedor con ciertos aires orientales en tan sólo unos segundos, el tiempo que tardas en subir unas oscuras y empinadas escaleras por las que te guía una sonriente camarera con rasgos orientales pero con un estilo muy occidental.

Sala y decoración de Soy Kitchen
Os aseguramos que el momento en el que entras al bar, subes las escaleras y por fin te sientas, están cargados de un cierto aire clandestino capaz de seducir hasta al más incrédulo. 


¿Atractivo desde el principio, verdad? Según te sientas, sale de su cocina Jongping Zhang, chef y alma de Soy Kitchen al que todos conocen por Julio. En un español chapurreado te pregunta si tienes algún tipo de alergia, tus gustos y tu tolerancia al picante. 


Como si se tratase de un traje hecho a medida, Julio va sacándote platos, sin carta, sin ningún tipo de formalismos, tan sólo su imaginación. El desfile termina cuando quieras, aunque ya os avisamos que resulta difícil parar, ¡la intriga por saber el siguiente plato te corroe!

Empezamos con una ensalada fría con papaya, pera, mango y salmón aderezada con una salsa cremosa con toques agridulces. Rica, además venía en un coco helado lo que le aportaba frescura. Por poner un "pero", en nuestra opinión le sobraba un poco de cilantro, tenía demasiado.

Ensalada fría
Expectantes, nos sirvió un plato a base de pasta de arroz, soja, cebolla, pepino tailandés, cilantro y carne picada. Todo ello coronado con una salsa de cacahuete. Aunque parezca mentira, no era pesado. Todos los ingredientes se mezclaban a la perfección con la salsa,  creando un plato con una textura suave y agradable. El punto de la pasta, simplemente perfecto.


Tallarines de arroz con verduras y salsa de cacahuete
Continuamos con un ¡trampantojo! Lo que en un primer momento parecía un steak tratar en realidad era una crema de huevo sobre unas setas de agua. El resultado en la boca era curioso, se mezclaba la textura tersa de las setas con la ligereza de la crema. 

Crema de huevo sobre setas de agua
Ostras en tempura y rollitos de marisco fue la siguiente sorpresa, y ¡qué sorpresa! Quedaron apuntados en la lista de favoritos.  Nunca habíamos probado las ostras de esta forma y la verdad es que nos encantaron. Al igual que los rollitos de pasta de arroz, finos y crujientes acompañados de una sala agridulce.

Ostras en tempura y rollitos de marisco
Entre plato y plato Julio iba echando un vistazo rápido a las cinco mesas de la sala asegurándose que todos estábamos disfrutando de la comida. Y entre tanto, llegó el turno de unos Dim Sum de masa de arroz rellenos de carne y una sepia a la plancha con verduras y una salsa un poco picante. Los Dim Sum tenían la masa demasiado gruesa para nuestro gusto, sin embargo la sepia estaba de muerte. Muy jugosa, con un toque picante que le sentaba de lujo.

Dim Sum de carne y sepia




Terminamos con toda una demostración de lo que Julio es capaz de hacer en tan sólo unos minutos. Sacó a la mesa una bandeja cargada de cuencos con ingredientes frescos: lubina, salsa de tomate con cilantro, mango, huevo, arroz… y una cazuela ardiendo.



En un abrir y cerrar de ojos comenzó a echar todos los ingredientes, culminando el invento con un chorrito de Malibú, lo que le aportaba el aroma que Julio quería. 

Julio en acción
Este plato hizo nuestras delicias, nos encanta cuando los cocineros trasladan por un momento sus fogones a la mesa y aún nos gusta más cuando el resultado es excelente.

Lubina con arroz y verduras
No llegamos al postre, en esta ocasión no hizo falta ponerle la guinda al pastel. 

Para nosotras es un descubrimiento, un concepto totalmente diferente, con un cocinero con una creatividad y personalidad sorprendente. Capaz de mezclar en un solo plato influencias chinas, japonesas, coreanas, tailandesas… sin desentonar en ninguna nota. Gracias a su espíritu viajero ha conseguido exprimir lo mejor de Asia y plasmarlo al gusto de los comensales. 

Entre sus proyectos están conseguir un local más grande, ya que este tan sólo cuenta con cinco mesas y seguir viajando, aprendiendo y poniendo toda su creatividad y su fuerza al servicio de todos. 

Soy Kitchen merece la pena por la comida y por Julio, sin duda merece mucho la pena charlar con él un rato. 

Como mínimo hay que reservar con una semana de antelación, ¡el secreto está empezando a correr por Madrid!

Fuimos cuatro personas y pagamos 25 euros cada uno con una botella de vino, cuatro cervezas y dos refrescos.


Soy Kitchen

Plaza de los Mostenses, 4 

Precio medio por persona: 25-30 euros

No tienen páginas web ni están en redes sociales, os dejamos su teléfono.    91 548 88 79

1 comentarios:

  1. Hice una reserva con tres semanas de antelación porque quería celebrar mi cumpleaños ahí. Pocos días antes llamé para confirmar la reserva y pedí que en vez de las 21.30 fuera a las 22.00. Cuál es mi sorpresa cuando llegamos (iba con mi familia, mi hermana venía de fuera de Madrid expresamente para la cena) me dicen que no hay ninguna reserva a mi nombre. Me dicen que tendré que esperar y me recomiendan que nos demos una vuelta y que volvamos en unos 20 minutos que había una mesa que se iba a marchar. Se quedaron con mi teléfono por si se libraba la mesa antes de que volviéramos. Así que así hicimos. Volvimos a los 20 minutos y nos dijeron que nos fuéramos, que no iba a haber mesa disponible en toda la noche. Lo que hicieron mientras que estábamos esperando fue colocar a la gente que estaba esperando mesa, porque cuando miré a la mesa que supuestamente se iba a levantar, eran personas diferentes. El trato recibido por el personal del sitio no pudo ser peor. Un camarero argentino nos trató tremendamente mal, nos llegó a faltar al respeto. Yo insistía en que había hecho la reserva, no era la primera vez que iba, y que ellos se habían equivocado gestionándola y les pedía una solución, era mi cumpleaños!! Fui a hablar con el supuesto chef, y dueño del restaurante y de muy malas formas me dijo que me fuera. Enseguida vino el empleado argentino a decirme que no hablara con el chef, que hablara con él. El dueño le dijo al argentino que nos quería fuera del restaurante inmediatamente. No he visto en mi vida un trato semejante al cliente con tan poca empatía y delicadeza. Solo se dedicaron a echarnos literalmente de su restaurante, nos gritaron, nos hablaron mal, no nos dieron ninguna solución, no nos pidieron ni tan siquiera perdón. Tener un restaurante no solo es preparar platos supuestamente buenos, sino tratar bien a tu clientela y cuando hay problemas, el jefe tiene que dar la cara y aportar soluciones, no echar a 5 personas que venían a celebrar algo y echarles sin ningún tipo de miramiento. Al final, a las 23.00 de la noche tuvimos que buscar un sitio para cenar... Afortunadamente encontramos un sitio fabuloso cerca donde nos trataron como se debe tratar a un cliente, primero como un ser humano, y segundo con respeto y amabilidad. Este señor chino, que se las da de súper chef innovador, se le ha subido bastante a la cabeza y deseo de corazón que la vida le pague con la misma moneda. No se merece el éxito que tiene y espero que algún día tenga tan vacío su restaurante que tenga que cerrar. Insisto, no se puede tratar tan mal a un cliente.

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