Originalidad y diversión con mucho sabor


¿Nos creerías si te dijéramos que hemos estado comiendo sobre una señal de tráfico? 

Os presentamos a La Gabinoteca, una apuesta divertida dónde su decoración y su carta os sorprenderán de principio a fin.



Situado en el barrio de Chamberí, La Gabinoteca se ha convertido en un imprescindible de la capital. Gracias a su apuesta desenfadada y cargada de creatividad, Nino Redruello ha conquistado el paladar de muchos, ¡entre las que nos incluimos! 

Cuenta con dos plantas, muy buena iluminación y la disposición perfecta para disfrutar con amigos o en pareja. 


Su decoración, cargada de detalles, no deja indiferente a nadie. Desde un telesilla antiguo a una mesa surtida de pósits o... una señal de tráfico. Según transcurre la comida vas descubriendo detalles en sus paredes, sillas, techo… que entretienen y ¡de qué forma!


Pues bien, la originalidad no acaba aquí. La carta de vinos está diseñada como un juego compuesto por una serie de preguntas que te llevarán hasta el vino que más se adapte con tu personalidad.

Dividida en tres secciones, "Para empezar…", "…Continuamos con…." y "… Para terminar", la carta propone platos individuales en los que la interacción y la simpatía se sirven en proporciones iguales.

Nosotras empezamos con unos Dimsum de arroz a la cubana. Un plato muy popular, versionado con un toque oriental. Nos gustó mucho la idea pero aún más el bocado. Muy bueno, con un trocito de plátano en su interior que le daba el punto perfecto.






Las croquetas de jamón, cremosas, crujientes y con sabor, estaban ricas. Aunque para nuestro gusto un poco pequeñas.


Lo siguiente fue foie curado en sal, acompañado de pan tostado y un tarrito con cabello de ángel y kikos. El foie nos encantó, pero la mezcla con la "salsa" estaba brutal. Una combinación con toques crujientes y dulces, ¡buenísima! 


No podíamos irnos sin probar su famoso "potito". Huevo, patata y trufa que dan como resultado una especie de tortilla prácticamente sin cuajar. Lo que más nos gustó fue el toque de trufa, muy presente.


Por último, probamos la tapa de vieiras a la plancha con pimientos confitadísimos. Buenísima, con alioli gratinado por encima y el pan calentito y crujiente. Sin duda uno de los platos que más nos gustó.


La nota dulce la puso la "crema de queso que aprendí en el restaurante Arzak… y me enamoró… " Cremosa y ligera, con  lascas de queso. Una opción que no peca de dulce y resulta muy agradable. El cierre perfecto.



Una propuesta única en Madrid, donde la interacción de los comensales con los platos es inmesa. Puedes prepararte un caldo, una ensalada César y ¡hasta un brownie! 

Sin duda, merece la pena hacer una visita a La Gabinoteca, un proyecto que con casi cinco años de vida sigue atrayendo cada día a fieles y curiosos. La originalidad y diversión en este caso no están reñidas con la calidad.

Fuimos dos personas y salimos a 22 euros cada una, con un tinto de verano y dos copas de vino.

Por cierto, no reservan mesa por lo que es recomendable no llegar tarde, si no os va a tocar esperar. 

La Gabinoteca

Calle Fernández de la Hoz, 53. 

Precio medio por persona: 20-30 euros

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