La esencia argentina se instala en Madrid, 

pero esta vez en forma de "picsa"


Hora de comer, es entre semana, tenemos apenas sesenta minutos para desconectar y disfrutar de un buen almuerzo. Sin pensarlo nos decantamos por un sitio que ha abierto recientemente, ideal para comer de manera informal, rápida y en un ambiente distendido. Hablamos del innovador concepto de Picsa. Una pizzeria arraigada a Argentina, en la que las pizzas además de escribirse de manera distinta tienen una masa a la que no estamos habituados: su esponjosidad es lo que la hace única.




Los dueños apuestan por un tipo de pizza poco conocida en España, la típica pizza argentina. Pero no sólo eso hace especial su negocio, también les diferencia que son una pizzería de las de verdad. Aquí no hay pasta, no es un restaurante al uso. Aquí sólo hay "picsas", algunos entrantes y un ambiente de lo más urbano. La gente entra y sale, alterna, come en la barra, en mesas o se llevan su porción de "picsa". Aunque la esencia venga desde Argentina el concepto quiere fomentar un ambiente similar al que creamos los españoles cuando nos vamos de tapeo.



La decoración está influenciada por el más puro estilo industrial. Es sencilla, pero con mucha personalidad. ¡El azulejo blanco de las paredes nos encanta! El decorador fue el realizador publicitario, director de cine y socio del local Marcelo Burgos.



Los socios, todos argentinos, regentan también los restaurantes Sudestada, Chifa y la fábrica de cerveza La Virgen.

Tienen mesas para que puedas sentarte a comer, pero también hay una barra larga con el suficiente espacio para degustar sus  "picsas" cómodamente. 

En la parte izquierda encontramos lo que sería la cocina al descubierto, con su horno de leña, los diferentes ingredientes y un montón de picsas prehechas listas para añadir los ingredientes e irse directas al horno. 



Sí habéis leído bien, prehechas. Este es el secreto de las "picsas", amasarlas un día antes y precocerlas. Esto, junto con las 24 horas de fermentación son lo que hacen que la masa sea más gordita, más subida y sumamente esponjosa.




Como antes os hemos adelantado sólo hay "picsas" dentro de su carta de platos principales, y como entrantes tiene alguna ensalada, paté casero y vitel toné entre otros. 



Tienen su cerveza artesana y madrileña, La Virgen. Nos gusta mucho, así que pedimos su versión lager para acompañar al aperitivo de la casa: Unas tostas de paté de hígado de pato, cerdo y boletus hecho por ellos.







El tamaño de las "picsas" es grandecito, así que pedimos una, con una mitad de morrones y rúcula (ingredientes: tomate, queso picsa, pimientos asados, grama padano, ajo arrebatado, rúcula, aceituna negra) y la otra de queso azul y setas (ingredientes: tomate, queso picsa, gorgonzola, trompetas de la muerte). La primera mitad fue la que más nos gustó, pero las dos estaban buenísimas. La masa es gordita, pero esponjosa y con un toque crujiente a la vez. La de queso y setas no tenía un sabor muy fuerte. Como curiosidad deciros que el queso picsa está hecho a base de tres quesos distintos con diferentes porcentajes. ¡Es muy rico! Para aquellos que lo prefieran también se pueden pedir porciones.






La carta de postres tiene muchos toques argentinos, pero no pudimos probar ninguno. La verdad es que nos llenamos bastante.

La atención de los camareros es agradable, aunque para el tiempo limitado que teníamos quizá tardaron bastante.

Fuimos dos y salimos a 18 euros por persona con dos dobles y un refresco.

Sin duda la experiencia de comer una "picsa" argentina casera  fue muy satisfactoria. Algo diferente que nos ha dejado con ganas de más. ¡Estamos deseando volver para probar sabores nuevos!




Picsa

Calle Ponzano, nº 76, Madrid.

Precio medio por persona: 15-25 euros

Teléfono: 915 34 10 09





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