Culto al producto y a la tradición gastronómica asturiana


Esta semana os transportamos a nuestro lugar preferido de la península, aquel donde las montañas son engullidas literalmente por el mar. Pueblo de leyendas, la tradición culinaria pasa de generación en generación, preservando su esencia. Os llevamos a Asturias.

Más concretamente, en Ribadesella, se encuentra Arbidel. Una joya que gracias al esfuerzo de Jaime Uz y su equipo acaba de lograr el reconocimiento que todos los restaurantes desean, la preciada estrella Michelín

Fachada de Arbidel
Cuando traspasamos la puerta, encontramos una pequeña sala con  pocas mesas y donde sus paredes nos transportan a un idílico jardín. La decoración es sencilla pero muy acogedora, consigue crear el ambiente perfecto para relajarse y disfrutar del festín que está por llegar.

Sala y decoración interior
En Arbidel juegan con los productos de la tierra, su carta hace referencias al mar y a la montaña, todas creaciones de Jaime Uz que no pierde el espíritu de la cocina asturiana. 

Además ofrece un increíble menú degustación. Creednos, es realmente increíble. Consiste en cuatro aperitivos, cinco platos y dos postres. Y ahora viene lo más alucinante… 30 euros por persona. El menú no incluye pan ni maridaje. La carta de vinos no es muy extensa pero está cargada de buenas propuesta a buen precio.

Nosotras nos decantamos por el menú degustación y lo acompañamos con una botella de Raso de Larrainzar, un tinto crianza de la zona de Navarra.

Raso de Larrainzar, 18 euros.
Para abrir boca, nos sirvieron unos snacks de morcilla y un platito de jamón ibérico acompañado de unas rebanadas de pan tostado. Un detalle de la casa, de nuevo muchas gracias. Los snacks de morcilla auguraban una buena velada.

Snack de morcilla, pan tostado, jamón.

Comenzamos con los dos primeros aperitivos: ensalada líquida de maíz y guacamole; tartar de salmón y algas. La suavidad de la ensalada y el intenso sabor del salmón casan a la perfección, dos bocados ricos y equilibrados.
Tartar de salmón; ensalada líquida de maíz y guacamole
Seguimos con los dos últimos aperitivos: crema de patata y coliflor con cúrcuma y berberecho; brandada de bacalao, toffe de tomate y almendras. Este último estaba buenísimo, el toque dulce que aportaban las almendras caramelizadas junto con el tomate nos encantó.

Crema de patata y coliflor; brandada de bacalao

Tras estos sabrosos aperitivos empezamos los platos principales. Gazpacho de manzana verde, sardina marinada y Pría (queso asturiano de vaca y oveja) fue el primero. Un plato muy refrescante que define muy bien tres productos característicos del norte: sardina, manzana y por supuesto, el queso. Fue uno de nuestros platos favoritos.

Gazpacho de manzana verde, sardina marinada y Pría


Continuamos con un tomate raff y cebolla roja en ensalada de anchoas ahumadas y Varé (queso asturiano de cabra). Nos gustó mucho la mezcla del pescado y el queso, dos sabores fuertes pero que conviven muy bien. ¡La reducción de balsámico que acompañaba el plato estaba para mojar pan!

Tomate raff y cebolla roja en ensalada de anchoas ahumadas y Varé

Seguimos con un cuscús trufado con huevo, setas y repollo. Un plato contundente, con dos sorpresas, el cuscús y el repollo. El primero le aporta solidez y el segundo un sabor típico de montaña y de la gastronomía asturiana. Otra delicia llena de personalidad.

Cuscús trufado con huevo, setas y repollo
Bacalao, jugo rustico de pulpo, verdinas y vegetales fue lo siguiente. El bacalao estaba un poco salado, pero no impedía disfrutar del jugo que lo acompañaba, nos recordaba a las sopas de ajo. Las verdinas estaban suaves y tiernas.

Bacalao, jugo rústico de pulpo, verdinas y vegetales
Terminamos los platos principales con una carrillera tostada de cerdo ibérico, puré de apio-nabo y remolacha en ensalada. Fue el plato que menos nos sorprendió por el auge que viven la carrilleras. Aún así estaba muy bueno, la carne con mucho sabor y el puré de apio-nabo suave y ligero.

Carrillera tostada, puré de apio-nabo y remolacha en ensalada
Estábamos llenas, pero cuando vinieron los postres rápido hicimos un huequito…ahora entenderéis porque. 

Empezamos con un cremoso de plátano, piña confitada, cáscara de limón helada y manzana. Muy rico, con un intenso sabor a plátano. 

Terminamos con unas migas de chocolate, crema de calabaza y naranja, y helado de yogur. La textura de las migas era genial, nos encantó la mezcla con la calabaza y el toque fresco del helado de yogur, riquísimo.

Migas de chocolate; cremoso de plátano 

Creemos en la alta gastronomía al alcance de los mortales y sin duda Arbidel es un excelente ejemplo. El cariño, el tiempo y la dedicación que este chef asturiano pone en cada una de sus creaciones son transmitidos a todos los que nos acercamos a visitar este maravilloso restaurante. 

Nos encanta que todos sus platos, aunque sean de autor, guarden la esencia de la cocina asturiana, esa que hace años nos robó el corazón. Cada propuesta conjuga a la perfección el mar y la montaña, la tradición y la innovación.

Dos personas, con este despliegue de platos, pan, una botella de vino, agua y cafés pagamos 44 euros por persona. Sin duda la mejor relación calidad-precio que hemos encontrado nunca. El servicio fue genial en todo momento, a la altura de la  increíble comida.

Arbidel

Calle oscura, 1. Ribadesella, Asturias.

Precio medio por persona: 40-60 euros

Os dejamos su web y facebook


0 comentarios:

Publicar un comentario