Alta cocina en su versión más informal


Desde hace unos días, Madrid se mueve a ritmo de fogones, ¡y eso a nosotras nos encanta! Con motivo de la pasada edición de Madrid Fusión, la capital ofrece diversas actividades en torno a la gastronomía. Entre ellas, reconocidos restaurantes proponen uno o dos menús, de 25 o 40 euros, desde el 24 de enero al 9 de febrero. Teníamos muchas ganas de conocer el renovado restaurante del céntrico Hotel de las Letras y aprovechando su participación no dudamos en acercarnos.


Se trata de Al Trapo, el espacio gastronómico que desde el pasado mes de noviembre asesora el conocido chef Paco Morales. Con tan sólo 32 años, este joven cocinero se ha curtido en las mejores cocinas de nuestro país, logrando una estrella Michelín y dos soles Repsol. Define su nueva propuesta como "alta cocina informal".

Primera estancia del restaurante

El comedor es amplio y luminoso, las mesas desnudas de estilo nórdico y la luz cálida hacen que resulte un lugar acogedor. Ambiente informal despojado de todo clasicismo.

Mesas del restaurante y detalles decorativos con frutos secos
Al final de la sala, bajo una gran pantalla, se encuentra la barra donde los cocineros ultiman los detalles de algunos platos. 
Barra donde se ultiman los platos

La carta se divide en ocho apartados, donde recoge propuestas muy interesante como la paloma torcáz con pasta udon o una amplia variedad de quesos. Nos llamaron la atención los entrantes, versiones divertidas que recogen las tradiciones de nuestro país. 

Carta


Nosotras optamos por el menú de 25 euros con motivo del gastrofestival. Estaba compuesto por un entrante a elegir entre dos opciones, un primer plato, un principal, postre y café, bebida incluida. 

Menú de 25 euros
Como aperitivo nos trajeron pan tostado con aceite y tomate en polvo acompañado de fuet de Guijuelo.

Aperitivo
Cada una de nosotras pidió uno de los dos posibles entrantes, empezamos con los aireados de tortilla española, pimiento verde y anchoa. Sorprendentes y originales, explotan en la boca como  un bombón. Nos gustaron mucho.



Aireados de tortilla española

El bollo preñao con morcilla de Burgos, huevo de codorniz y panceta ibérica fue el otro entrante. Nos recordó mucho a nuestra Asturias querida, el brioche estaba tierno y la morcilla muy rica. Viene servido sobre una cazuela de hierro para mantener el calor. Los ingredientes casaban a la perfección y lograban un resultado muy bueno.
Bollo preñao


Continuamos con un plato de espinacas tiernas, queso manchego y avellanas. Este fue el que menos nos gustó de todos, no tenía mucho sabor y las avellanas no nos cuadraron. El queso apenas se notaba, notamos poco contraste.

Espinacas tiernas, queso manchego y avellanas

El plato principal tenía como protagonista la pluma de cerdo ibérico macerada con fondo untuoso de jamón ibérico, guindilla y pak-choi, vegetal oriental similar a nuestra acelga. El plato es bastante picante, pero  dan la opción de pedirlo sin picante o suave. El conjunto estaba bueno, el fondo untuoso de jamón sabroso.


Pluma de cerdo ibérico macerada con fondo untuoso de jamón ibérico, guindilla y pak-choi


Paco tuvo el detalle de hacernos una degustación de postres muy innovadores. Primero tomamos el del menú, leche de soja con jengibre, untuoso de limón, toffé y chocolate blanco. Estaba muy bueno, aunque era bastante potente. Continuamos con los frutos rojos con remolacha y regaliz. Era muy refrescante, todos los ingredientes combinaban perfectamente. Después vino nuestro preferido, mousse de té verde, pistacho y chocolate 70%. ¡Qué bueno! Un sabor muy original. Y terminamos con bizcocho molasses, helado de plátano caramelizado, crumblé de café y granizado de ron. Estaba bueno, pero ya estábamos un poco llenas.
Frutos rojos con remolacha y regaliz.
 Bizcocho molasses, helado de plátano caramelizado, crumblé de café y granizado de ron.
Mousse de té verde, pistacho y chocolate 70%.
Leche de soja con jengibre, untuoso de limón, toffé y chocolate blanco.
La nota divertida la pusieron los petits fours que nos sirvieron junto con los cafés. Unos algodones de azúcar con polvo de cacao y coco. ¡No os imaginais como manchaba aquello y como nos pusimos la cara! Además de bueno, nos lo pasamos pipa con el algodón.


En general fue una comida agradable pero con luces y sombras a causa del servicio, bastante perdido. Tardaron en tomarnos nota y el tiempo de espera entre el primer plato y el principal fue muy largo. Una lástima que un sitio con tan buenas pretensiones tenga estos errores en la atención.

Tuvimos la suerte de coincidir con Paco Morales, quien estuvo atento y abierto a todas las recomendaciones.

Al Trapo

Caballero de Gracia, 11 Madrid

Precio medio por persona: 25- 40 euros

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