Variedad y buen ambiente para ir de cañas


En una de nuestras salidas navideñas por Madrid nos reunimos en Malasaña. Tras alguna que otra caña decidimos hacer base cenando en un pequeño restaurante que nos llamó la atención al pasar, El Mandil. Había muchísimo ambiente y no dudamos ni un momento en entrar a tapear con nuestra cámara en mano. Tuvimos suerte y pudimos encontrar una mesa en un rincocito agradable.



Fachada de El Mandil


El restaurante tiene una decoración moderna con toques vintage y está dividido en dos zonas. Por un lado está la barra con mesas y sillas altas, y al fondo está el comedor propiamente dicho. Ambos lados tienen la misma carta. Es ideal para picar desde pintxos, raciones o ensaladas. También tiene carnes, pescados y hamburguesas. Nosotras nos decantamos principalmente por los pintxos. Al ser más pequeños nos permitía poder probar más cosas. Entre semana sirven también menú del día.


Zona de la barra. (Fotografía de restalo.es)




Comedor 

Para comenzar nos pedimos un Ribera del Duero, Señorío Real, con unas croquetas caseras de jamón ibérico. El vino estaba bien y las croquetas muy cremosas y con buen sabor. Nos gustaron mucho.

Copa de Señorío Real, Ribera del Duero

Pintxo de croqueta casera de jamón ibérico. Cada croqueta 1,50€


Continuamos con un pintxo de presa ibérica con manzana y salsa de miel. Estaba bien, aunque para nuestro gusto la presa estaba un poco sosa.

Pintxo de presa ibérica 4,50 €

Después nos trajeron las albóndigas caseras con salsa Demy Glas. La carne era buena y la salsa suave. Estaban ricas, aunque no eran nada del otro mundo.

Albóndigas caseras con salsa Demy Glas 3 €

Lo siguiente fue una ración de carrillera ibérica con puré de mostaza y crujiente de yuka. La carne estaba muy tierna y sabrosa, y el puré también estaba bueno. Sin embargo al mezclarlo con la carne le mataba un poco el sabor. Además el crujiente de yuka no se apreciaba.

Carrillera ibérica con puré de mostaza y crujinete de yuka 14 €
Después nos trajeron un pintxo de huevos trufados con patatas paja y jamón ibérico. Estaba bien, aunque el sabor de la trufa a penas se apreciaba. Eran los típicos huevos rotos con jamón, pero con patatas paja. La presentación del plato no nos gustó mucho, el vaso y el plato estaban como manchados con grasa.

Huevos trufados con patatas paja y jamón ibérico 3,50€
El último pintxo que nos sirvieron fue la minihamburguesa con queso. Estaba buena. El pan era un poco dulzón y le daba un toque.

Minihamburguesa con queso 3 €


Para terminar con la tanda de platos salados vino la ración de torreznos castellanos. Nos hubiese gustado más que  los trajeran al principio, pero según nos dijeron tenían más preparación. No eran unos torreznos al uso. Tenían carne y para nuestro gusto estaban poco tostados.

Torreznos castellanos 9€


Quisimos cerrar la cena con un toque dulce. Pedimos dos postres: Uno de galleta oreo con yogurt helado y chocolate blanco. Era un poco bomba, pero para los fans de las oreo les encantará. El otro se llamaba orgasmo de sabores y llevaba leche condensada, nata, mermelada de frambuesa y mouse de chocolate. Demasiado empalagoso. No nos gustó.

Postre de galleta oreo, helado de yogut y chocolate blanco 4,50 €


Orgasmo de sabores 4,50€

Fuimos dos personas y salimos a 30,95 euros cada uno con tres copas de vino y dos refrescos. Un precio un poco elevado para la calidad y tamaño de los platos.

En cuanto al trato del personal fue agradable pero tardaron mucho en servirnos y fue un poco caótico. Los platos salieron por tandas con espacios quizá demasiado largos entre unos y otros. Es verdad que en la carta te avisan de que los pintxos pueden tardar un poco por su elaboración, pero aún así fue excesivo.

Tal vez lo más recomendable sea ir a la barra y tomarse algún pintxo mientras te tomas una caña. La verdad es que el ambiente es agradable y el local es bonito.
El Mandil

Calle Colón, 5. Madrid

Precio medio por persona: 20-30 euros

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